…dejándome llevar, porque el que nada contra la corriente aquí se friega, aquí hay que dejarse llevar para gozarla

Sinopsis

Camilo Arroyo Arboleda ha sido profesor de escuela, lanchero, taxidermista, coleccionista y vendedor de mariposas, psicólogo de perros, buscador de oro, motorista, navegante de mar, saca muelas, herrero, farmaceuta. Incluso, por un tiempo, llegó a ser el coco blanco de los niños negros.

Eso fue hace muchos años, cuando Camilo Arroyo llegó a Guapi, un municipio olvidado como todos los del Pacífico colombiano. Entonces los niños huían despavoridos de su presencia porque nunca habían visto un rostro blanco. Tan grande era el terror que generaba entre los muchachos que las madres empezaron a llevarle a sus hijos con la esperanza de que el miedo les quitara los malos hábitos. Fue así como este hombre, descendiente de esclavistas, terminó siendo el maestro de vida para varias generaciones de niños negros: casos perdidos, muchachos que entran a la adolescencia en medio de la desazón que generan la pobreza y la violencia.

Ni el propio Camilo hubiera creído, hace cuarenta años, que su misión en la vida era enderezar ovejas ‘negras’. Ni él mismo sabe qué destino era el que se estaba buscando cuando renunció a su puesto oficial y a un excelente salario, para comprarse una canoa e instalarse en el Naranjo, una vereda selvática a la que hoy en día es imposible llegar porque es territorio de guerra.

Camilo Arroyo, don Ca como le dicen los guapireños, ha visto la transformación de estos lugares y se ha quedado, aunque le hayan cambiado el paraíso que lo sedujo hace tanto. Vive en la pobreza, duerme en una hamaca y sus pertenencias más preciadas son su canoa y su guadaña. Sigue educando niños que alberga por largas temporadas en su casa. Una vez al año se quita su ropa selvática para irse a la ciudad de sus ancestros, a participar de la fiesta católica más importante: la Semana Santa. Tiene sesenta años y a veces se pregunta si el camino tomado fue el correcto.

Don Ca será el retrato de un personaje al que no es fácil rotular: no es un colono explotador, no es un buen samaritano ni un hippie inadaptado. Es un hombre que se salió de las líneas trazadas y de los caminos vendidos como correctos. La suya es una historia que nos permite abordar el espinoso tema de la libertad. La libertad de hacer un camino distinto al que nos proponen las sociedades modernas; la libertad que se le sigue negando a las comunidades afrocolombianas, ya no a través del látigo sino de la violencia y la pobreza; la libertad ilusoria de un continente que sigue trancado en su proceso de verdadera independencia.